FRENTE PATRIÓTICO 7 DE JULIO

Isauro Herrera González –
Conductor del Progama

La inestabilidad política, económica y social
La pobreza
El desempleo
La impunidad y corrupción
La incertidumbre y el deterioro de la equidad jurídica
La desigualdad y falta de oportunidades
La desinformación y manipulación mediática
Los discursos populistas exacerbantes
La pérdida de confianza en nuestro sistema democrático y en las instituciones…

Entre otros factores, constituyen un caldo de cultivo muy fértil, para la germinación de este tipo de grupos violentos y desestabilizadores. Compuestos en su mayoría por gente de poca escolaridad, ignorantes y manipulables, resentidos y enojados con el sistema imperante, delincuentes y criminales, que enarbolan enunciados ideológicos obsoletos y extremistas, copiados posiblemente de regímenes totalitarios.

Son grupos liderados por seudo líderes nacionales y extranjeros cuyos compromisos e intereses están muy lejos de ser patriótico, dispuestos a incendiar con la flama de la intolerancia, el odio la criminalidad, la violencia y el miedo, nuestras instituciones, calles, pueblos y ciudades, con consecuencias impredecibles y generalmente contadas con cadáveres y economías locales destruidas.

Así la cosa, esta noticia nos debe convocar a la reflexión y a la unidad nacional frente a una amenaza real a la que los ticos no estamos acostumbrados ni preparados para enfrentar. Estamos ante una amenaza que cuenta en la mayoría de los casos, con el auspicio clandestino o solapado de grupos y gobiernos antidemocráticos, con intereses geopolíticos de expansión.

Como ciudadano, confío y exijo en que el Gobierno de la República lidere y legitime un proceso de dialogo nacional inclusivo y participativo de concertación y que al mismo tiempo los sindicatos, sectores productivos, empresariales e industriales, así como grupos de presión y los medios de comunicación, asuman una actitud responsable, recíproca, realista y patriótica, para evitar que se continúe atizando un fuego que luego, tendremos que apagar con sangre, como nos advierte la triste historia de países hermanos en latinoamérica.