“Es el llanto de mi nieto» dijo adulto mayor al recuperar la capacidad de escuchar

“Ese es mi nieto llorando”. Eso fue lo que contestó don Albán Juárez, cuando le acababan de activar el implante auditivo que tan sólo unos días atrás le habían colocado en una compleja cirugía, ante la mirada incrédula y absorta de la funcionaria que le había dicho que escucharía unos ruidos o pitillos.

Claro que estaba sorprendida, pues se requieren de meses para que el cerebro vuelva a interpretar los sonidos como tales y los pueda identificar, después de colocar un implante coclear.

Efectivamente fue algo inusual, ya que el implante lo que envía al cerebro son ondas eléctricas, por lo que se necesita de un tiempo para que el cerebro pueda interpretar esas ondas y transformarlas en sonidos.

Albán Juárez recuperó la capacidad de escuchar.

No es común que desde el primer día de activación del implante se dé una estimulación tan fina, pues el cerebro tiene que empezar a entender que ahora recibe estímulos eléctricos y no auditivos. Sin embargo, en el caso de don Albán el cerebro procesó y logró convertir la señal eléctrica en sonido, casi de inmediato.

Don Albán perdió la audición a sus 56 años después de haber lidiado durante mucho tiempo con infecciones crónicas en el oído, las cuales destruyeron su cóclea. Permaneció sordo durante 7 años y debido a ello estuvo en una gran depresión, que lo fue alejando de su entorno familiar y social.

El implante coclear no sólo le devolvió su posibilidad de escuchar, sino también la esperanza y la alegría de vivir. El hospital México es el único hospital de adultos de la Caja en colocar estos implantes.

Nota: Hospital México Costa Rica